
A nadie sorprende que el actor Sean Penn, luego de su papel como Harvey Milk en la biografía de Gus Van Sant “Milk”, se esté convirtiendo en un héroe para los gays. Su actuación es conmovedora y muy correcta; Penn ha personificado a Milk como una figura de gran importancia histórica que también era una persona vulnerable y con un gran sentido del humor. Además de los premios que seguramente recibirá por su actuación, Penn probablemente obtenga también el mote de "aliado heterosexual", algo así como un sujeto heterosexual que hace todo lo posible por tomar partido por los derechos de los gays para así lograr la admiración de la comunidad LGBT.
Lo cual es una pena, porque el activismo político de Penn, más allá de su visión de los derechos de los gays, neutraliza los valores y las bases del movimiento en lo que se refiere a las libertades individuales.
La misma semana en que “Milk” se estrenó en los cines, el semanario político The Nation publicó un artículo escrito por Penn basado en las entrevistas que el actor condujo con Hugo Chávez y Raúl Castro, los mandatarios de Venezuela y Cuba respectivamente. El artículo es básicamente una carta de amor a estos dos hombres, defendiéndolos contra toda la "propaganda negativa" del mundo occidental.
Penn viajó a estas regiones junto con el polemista Christopher Hitchens y mientras que el locuaz de Chávez estuvo más que contento de agasajar a estos dos hombres, Castro, cuyo perfil es mucho más bajo, fue más difícil de acceder. El longevo apoyo de Penn al régimen comunista de Cuba, debe haber aflojado a los hermanos Castro, ya que Raúl decidió otorgarle una entrevista al actor. Cuando reportó acerca de la conversación que mantuvo con Castro, Penn sumisamente hizo todos los comentarios que se acostumbran hacer en defensa del régimen cubano, como por ejemplo, señalar que el Partido Comunista ganaría con un 80% de los votos en elecciones abiertas.
Solamente en los últimos momentos de su babosa entrevista de siete horas, Penn se molesta en preguntar acerca de los abusos a los derechos humanos en la isla. La falta de interés en las libertades individuales, lo cual no sorprende viniendo de alguien de la extrema izquierda como Penn, es algo irónico teniendo en cuenta el tratamiento que el régimen comunista en le ha dado a los gays, una cuestión que uno creería que a Penn debería importarle luego de su memorable actuación en “Milk”. Al poco tiempo de llevada a cabo la revolución cubana, Fidel Castro ordenó que los gays fuesen trasladados a campos de trabajo, donde eran asesinados o forzados a trabajar hasta la muerte a causa de sus "tendencias contrarrevolucionarias". 
En las puertas de uno de estos campos, se podía leer las palabras "El trabajo te hará hombre", un siniestro homenaje a los carteles de bienvenida en Auschwitz en donde los judíos camino a la cámara de gas podían leer las palabras "El trabajo te hará un ser libre". En los primeros años del régimen, Raúl Castro era conocido por ordenar la ejecución de sus oponentes, incluyendo a personas cuyo único “crimen” era ser homosexuales. Este es el hombre con el cual Penn compartió una agradable cena en la que brindaron con copas de vino tinto.
A pesar de que la homosexualidad ha sido descriminalizada en Cuba, el gobierno comunista prohíbe la creación de organizaciones gays, o cualquier otra organización que sea crítica del régimen.
"El hecho de que Sean Penn sea honrado por cualquiera, y sobre todo por la comunidad gay, luego de haberse reunido con un dictador que ha puesto a los gays en campos de concentración es algo que no me entra en la cabeza", dijo Thor Halvorssen, presidente de la organización Human Rights Foundation, la cual tiene su foco en Latinoamérica.
La credibilidad de Penn como un efectivo defensor de los derechos de los gays también se debilita a causa de las políticas antiliberales de los gobiernos de Cuba y Venezuela. El hecho de que el actor escribiera un homenaje a estos caudillos sudamericanos no es nada nuevo, ya que tanto él como The Nation siempre han apoyado a esta clase de dictadores anti-norteamericanos desde hace ya mucho tiempo. Es más, Penn se ve a sí mismo como una especie de corresponsal internacional de estos países. 
¿Por qué a alguien debería importarle la orientación política de un actor? La charlatanería de las estrellas de Hollywood suele ser totalmente irrelevante para aquellos interesados en un debate serio acerca de las problemáticas de hoy en día. Pero el rol de Penn es aún más preocupante, teniendo en cuenta su papel en “Milk” y en la relevancia política de la película, sobre todo luego de la aprobación de la Proposition 8. Como decía Milk, los derechos de los gays son derechos humanos y Penn desacredita a ambos cuando racionaliza ideologías antiliberales calificándolas de "antiimperialistas" y cuando sale a defender a políticos como Chávez o Castro. El innoble costado político de Penn sirve para manchar lo que en realidad debería ser una causa noble.
Fuente: www.sentidog.com